jueves, 19 de enero de 2012

Alexandre Alekhine

Aleksandr Aleksándrovich Alejin o Aliojin (comúnmente transcrito en español como Alejandro Alekhine o como Alexandre Alekhine, que es la transcripción que utilizaba él mismo como ciudadano francés) , (Moscú, 31 de Octubre de 1892 – 24 de Marzo de 1946) fue un jugador de ajedrez ruso nacionalizado francés que llegó a ser campeón mundial, y que murió en posesión del título. Fue conocido por su estilo agresivo y combinativo entre los jugadores clásicos.


Infancia

Alekhine nació en el seno de una rica familia en Moscú. Su padre era un terrateniente y miembro de la Duma; su madre, Inés Projorova, era la hija de un empresario. La familia estaba en el rubro de los textiles, y se componía de tres hermanos, Alekséi, Aleksandr y Varvara. Una buena muestra de la excentricidad de sus padres es que estos nombres se los pusieron a los hijos por ser de personajes de las obras del dramaturgo ruso A. Ostrovski.

Según su biógrafo más acreditado, el ajedrecista soviético A. Kotov, tanto su padre por su trabajo, como su madre entregada a obras benéficas y constantes reuniones sociales (además de comentarse que entregada a la bebida), dejaban a los niños solos constantemente, del mismo Kotov asegura que Aleksandr era del todo abstemio. En ese ambiente, fue su abuela quien un día enseñó a jugar al ajedrez a los niños, resultando que los dos varones atesoraban excelentes cualidades para asimilar el juego, si bien Aleksandr superaba claramente a su hermano mayor, aunque se sabe de fuentes seguras que no practicó formalmente el ajedrez de niño. Asistía a los clubs ajedrecísticos a escondidas de sus padres, pues en aquellos tiempos estaba mal visto que los niños merodearan por clubs, por lo que desarrolló su talento jugando partidas por correspondencia o jugando con su hermano mayor Alekséi. Era tal su pasión por el deporte-ciencia, que analizaba partidas a la luz del candil de su habitación hasta altas horas de la noche.

Algunos historiadores sostienen la tésis de que el interés de ser jugador profesional le surgió al presenciar, con tan solo 13 años, una demostración a la ciega del ajedrecista estadounidense Harry Nelson Pillsbury en un club Moscú en el que consiguió colarse.

Alekhine fue en los años de colegial y universitario un joven estudioso y extremadamente formal. Se licenció en Derecho en Moscú en 1914, llegando incluso a ejercer la profesión.

Encarcelamientos y exilio

El primer éxito deportivo de Alekhine fue su victoria, ya con 17 años, en el torneo para aficionados de San Petersburgo celebrado en 1909, en el que ganó doce partidas, perdió dos e hizo dos tablas frente a los siguientes ajedrecistas: Izbinsky, S.; Goldfarb, V.; Rosanov, V.; Chepurnov, Anatoly; Evtifiev, P.; Tereshchenko, N.; Romanovsky, Peterya; Elyashov, M.; Nikolaev, Viktor; Lebedev, Sergey; Viakhirev, Apollon; Gelbak, G.; Rosenkrantz, Karl; Rotlewi, Georg; Daniuszewski, Dawid y Maliutin, Boris. De todas formas, con anterioridad a este torneo ya se vislumbraba el enorme talento del futuro gran maestro ruso, que se entrenaba con Benjamin Blumenfeld. En esa ocasión, ganó el título de maestro nacional. El torneo se desarrolló junto a otro evento de carácter profesional, en el que vencieron otros dos grandes genios del ajedrez: Emmanuel Lasker y Akiba Rubinstein.

En 1914, tras jugar otro torneo en San Petersburgo, Alekhine, Emmanuel Lasker, Frank Marshall, Siegbert Tarrasch y José Raúl Capablanca fueron los primeros ajedrecistas en conseguir el título de gran maestro (GM).

La primera Guerra Mundial le sorprende disputando el torneo de Mannheim, (Alemania), y tanto él como algunos otros de los participantes, como Bogoljubov por ejemplo, fueron hechos prisioneros.

Durante la revolución rusa, Alekhine estaba en Moscú y, además de serles confiscados sus bienes, vuelve a dar con sus huesos en la cárcel. En 1919, fue encarcelado en Odesa, acusado de espionaje. Durante este encarcelamiento, contrae la escarlatina, cuyas secuelas le acompañarían de por vida con una salud frágil. Se cuenta, aunque no está verificado, que el propio León Trotski se presentó en su celda para jugar una partida con él, por lo que se le concedió el favor de ser liberado.

El régimen que se instaló, tras la victoria revolucionaria en Rusia, coartó el interés de Alekhine para seguir interviniendo en grandes competiciones ajedrecísticas, por lo que una vez liberado de su encarcelamiento, su plantea como único objetivo el de salir de Rusia, algo que consigue pese a no estarle permitido a nadie, habiendo gran controversia respecto de la manera en que lo consiguió. Este exilio voluntario parece ser que le pasó factura en cuanto a que estuvo acusado de ser un traidor a la causa bolchevique, sin embargo, descubrimientos posteriores a su muerte demostraron que, en contra de lo que se creía, contaba con un visado. El país que eligió Aleksandr para establecerse fue la Francia de 1921, adquiriendo nacionalidad francesa cuatro años después y, ese mismo año 1925, homologa sus estudios de derecho en La Sorbona.

Alekhine era conocido por sus coetáneos como «doctor Alekhine», título otorgado por un supuesto doctorado en derecho adquirido en la prestigiosa universidad francesa, pero nunca ha podido comprobarse de forma veraz, por lo que se supone que pudo ser una invención suya. Alekhine llevó una vida cosmopolita, visitó muchos países y se convirtió en todo un políglota, puesto que hablaba ruso, francés, alemán e inglés.

Campeón Mundial

En Europa, antes de enfrentarse a Capablanca por el título mundial, logra tres triunfos sonados. En 1925, vence en el torneo de Baden-Baden; en 1926, vence en un encuentro particular a Max Euwe y en 1926, obtiene el segundo puesto en el torneo de Nueva York, tras el maestro cubano José Raúl Capablanca.

En aquella época, el poseedor del título mundial solo lo ponía en juego frente al oponente que fuera capaz de cumplir una serie de condiciones impuestas por él mismo. Para alejar posibles candidatos molestos, los campeones solían solicitar una bolsa altísima, que ningún jugador normal se podía permitir sin ser financiado por un mecenas. Alekhine trató en vano de encontrar uno y mientras que Capablanca se sentía seguro en su trono, el gobierno argentino decide subvencionar el enfrentamiento siempre y cuando se jugara en Buenos Aires.

Llega septiembre de 1927, momento en el que Alekhine vence a Capablanca en Buenos Aires para convertirse en el nuevo campeón del mundo. La principal base del torneo era que sería campeón aquel que primero venciera en seis partidas. Alekhine superó a su adversario por un contundente 18,5 a 15,5. Durante el torneo, el ruso se vió en serios problemas de salud, puesto que tuvieron que sacarle hasta seis muelas (¿quizás una por victoria?). Su regreso a París tuvo un sabor agridulce, puesto que en la escala que hizo el barco en Barcelona tuvo un recibimiento espectacular, totalmente contrario a su llegada a la capital francesa donde tan sólo fueron a recogerlo algunos amigos.

Debido a la extrema enemistad que se creó entre Alekhine y Capablanca, aquel le puso las cosas imposibles para que se pudiera celebrar un encuentro de revancha, debido a la altísima bolsa que había reclamaba. No obstante, Alekhine sí aceptó defender el título con condiciones más ventajosas frente a otros jugadores, como con Efim Bogoljubov, hasta en dos ocasiones (Wiesbaden, 1929 y Baden-Baden en 1934). Durante esa época, logró importantes triunfos, como los fueron sus victorias en los torneos de San Remo (1930) o Bled (1931).

Pérdida y recuperación del título

En 1935, perdió el título ante Max Euwe, quien relata que Alekhine aparecía en las partidas en un estado lamentable, ya que se había dado por completo a la bebida.

Desposeído del título, dejó la bebida para aplicarse en la preparación con el fin de recuperarlo, algo que sucedió, de nuevo contra Euwe en 1937. Especialmente significativa resultó ser la sexta partida del match en la que, por primera vez en la historia de los campeonatos mundiales de ajedrez, Alekhine ofreció en la apertura de la partida el sacrificio de una pieza (un caballo), a cambio de un ataque meramente especulativo. Después de pensar mucho, Euwe tuvo miedo del ataque y declinó el sacrificio, terminando por perder la partida. Si bien análisis posteriores demostraron que el sacrificio debía aceptarse, esta partida prueba cómo Alekhine se esforzó en preparar el match, buscando incluso nuevas jugadas sorpresivas en las aperturas.

Tres guerras se cruzaron en su camino a lo largo de su vida. Ya en su madurez, el estallido de la II Guerra Mundial le sorprende en Argentina defendiendo el tablero número 1 de Francia en las Olimpiadas. Nadie sabe qué obligó a Alekhine a volver a Europa, al contrario que otros jugadores europeos que decidieron quedarse en tierras sudamericanas.

Alekhine se alista en el ejército francés y es detenido por los alemanes, quienes al reconocerlo como campeón mundial de ajedrez, le otorgan un trato de favor a cambio de que intervenga en diferentes torneo en territorio alemán.

Ocaso y muerte

Terminada la guerra, el mundo del ajedrez comienza a reorganizarse. Los ingleses toman la responsabilidad de organizar el nuevo título mundial, para lo cual invitan a cinco ajedrecistas a disputar un match, cuyo ganador será el campeón. Curiosamente, entre estos ajedrecistas no está Alekhine, pese a ser el campeón mundial en activo. Lo que dieron en llamar colaboracionismo del ruso con los alemanes le privaba, según los organizadores, de la posibilidad de defender su título.

En 1943, Alekhine llega a España, donde es bien acogido por los aficionados y subsiste dando exhibiciones de simultáneas. Pero ya a estas alturas era una persona física y anímicamente destruida. En la Primera Guerra Mundial, había contraído la escarlatina, la Revolución soviética le había privado de su herencia y la Segunda Guerra Mundial le hizo perder su título de campeón mundial. "Me han destruido las dos guerras", fue el título de un artículo que escribió por entonces. Ya en España, le advierten que el estado de su hígado es desastroso y que si no deja la bebida, morirá pronto. Pero Alekhine continúa con las continuas borracheras, hasta que ya no pueden ayudarle aquellos que en España tanto lo hicieron.

Se refugia en Estoril (Portugal), donde recibe una luz de esperanza. Mikhail Botvínnik, que a la postre sería el nuevo campeón mundial al imponerse a sus cuatro oponentes en el match celebrado en La Haya, le escribe una carta en la que le dice que, pese a que la organización del campeonato mundial por el título estaba en manos de los ingleses, él lo considera el campeón vigente y que está disputárselo en un encuentro que se celebraría en Moscú, tal y como ambos habían acordado antes del inicio de la guerra.

Al igual que hizo años atrás cuando jugó la revancha con Euwe, Alekhine deja de nuevo el alcohol y se prepara concienzudamente para enfrentarse a su caballeroso oponente. La ilusión de volver a su Rusia natal, como un jugador de ajedrez de élite, le da nuevas fuerzas; pero la suerte le resultó nuevamente esquiva. Esta vez fue la definitiva. Alekhine falleció en la habitación de un hotel en Estoril, según se cuenta de manera extraoficial, atragantándose mientras comía, pero Aleksandr, hijo en su segundo matrimonio, dio a conocer al mundo una copia de la autopsia practicada en su día con un resultado diferente, su podría de ataque al corazón.

Fue enterrado en Lisboa, ya que nadie reclamó su cuerpo, aunque años después, la Fide decidió pagar los gastos de su traslado a Rusia para que descansara definitivamente en la tierra que lo vio nacer, algo que nunca llegó a suceder puesto que su cuarta esposa, Grace Wishart, reclamó su cuerpo (cuando se enteró de las intenciones de la Federación Internacional, y no antes), y exigió que finalmente sus restos descansaran para siempre en el cementerio de Montparnasse en París, desde 1956.

Alekhine, quien desde que se vio obligado a abandonar Rusia, soñó con volver a ella, no pudo cumplir su gran deseo, ni aun después de muerto. Por esta circunstancia, buena parte de sus biógrafos lo llaman "el ruso errante".

Vida privada y alguna anécdota

No se conocen muchos datos de la vida privada de Alekhine. Todos sus biógrafos coinciden en que era un hombre con un carácter difícil. Ególatra, iracundo, prepotente, soberbio, alcohólico y jugador.

Se casó en cuatro ocasiones, que se sepa. Un rasgo peculiar de Alekhine es que le gustaban las mujeres mayores que él. Su primer matrimonio fue con la baronesa rusa Sergewin (1920). Este matrimonio no está suficientemente acreditado, según Kotov, aunque sí se sabe que tuvo una hija con ella. Ya en París, se casó con una periodista suiza, Anna Rüegg, con quien tuvo un hijo, el anteriormente citado Aleksandr. Posteriormente, se casó con Nadjeda Fabritky, viuda de un importante general ruso. Baste decir de este tercer matrimonio que Nadjeda tenía una hija solo dos años menor que Alekhine. Por último, se casó con otra viuda, Grace Wishar, que a la postre fue la mujer de su vida. Era estadounidense, aficionada al ajedrez, rica y dieciséis años mayor que Alekhine.

Es de destacar la afición y el cariño que Alekhine tenía por los gatos. Tuvo un gato siamés, al que llamó Chess, que se llevaba a las partidas contra Euwe, sabedor de que éste era alérgico a tales animales. El gato en cuestión lo llevaba en su regazo, y en ocasiones saltaba a la mesa y husmeaba el tablero y las piezas. Esta anécdota no deja de ser una demostración del mal carácter de Alekhine y de su comportamiento infantil en muchos casos, así como de la gran caballerosidad de Max Euwe, ajedrecista del que todos coinciden en señalar que por encima de todo era un caballero, como lo demostró al cumplir con la obligación pactada de jugar la revancha contra Alekhine.

Aportación ajedrecística


Alekhine formó parte de la generación de ajedrecistas que a principios del siglo XX renovaron los principios conceptuales y epistemológicos del ajedrez; aportando nuevas ideas estratégicas a las que, hasta entonces, permanecían en vigor y que habían tenido en jugadores como Wilhelm Steinitz, Siegbert Tarrasch o Akiba Rubinstein sus más claros exponentes. Esta escuela innovadora, generalmente llamada "hipermoderna", tiene en Richard Réti y Aaron Nimzowitsch a sus fundadores y alteró las concepciones canónicas en teoría de aperturas, estrategia en el medio juego, etc. Alekhine recogió y practicó estas innovaciones en su juego.

Como en cualquier otro gran jugador, en Alekhine se daban profunda estrategia, dominio de los finales y virtuosismo técnico. Pero el estilo personal de Alekhine se caracterizó por su poderosa facultad para la combinación y la táctica, unidas a una desbordante fantasía, así como por sus tendencias agresivas: tal vez haya sido el más peligroso atacante de todos los tiempos. Junto a ello, una tenaz voluntad de victoria y una capacidad de trabajo y de estudio teórico del que carecía, por ejemplo, Capablanca.

Constante estudioso e innovador de la teoría ajedrecística, múltiples variantes de aperturas llevan su nombre por haber sido desarrolladas con éxito por él por primera vez. Incluso una apertura, la Defensa Alekhine, se llama así en su honor, ya que, aunque era conocida con anterioridad, fue él quien en 1921 en Budapest la utilizó con sentido y demostró la validez de la misma, en contra de las refutaciones que había tenido hasta ese momento.

Alekhine también sobresalió de forma considerable en el ajedrez a la ciega. En 1924, bate por primera vez el récord mundial de simultáneas a la ciega jugando contra 26 tableros, con 6 derrotas. En 1925, supera su propio récord, enfrentándose a 28 tableros, con solo 2 derrotas. En 1933, se enfrenta a 32 tableros, con 4 derrotas, y en 1934, Alekhine y George Koltanowsky dan una simultánea frente a 6 equipos en consulta. La modalidad de ajedrez a la ciega ha supuesto siempre un considerable esfuerzo para su practicante. No obstante, hubo muchos jugadores de ajedrez que tenían una capacidad innata para ello; otra cosa es la calidad de esas partidas. Alekhine tiene en su haber partidas magistrales jugadas a la ciega, demostrativas de su gran calidad también en esta modalidad.

Localmente, los rusos le consideran receptor del testigo del padre del ajedrez ruso, Mijaíl Chigorin, y a ambos como pioneros y referentes del ajedrez en aquella tierra, que se convertiría en la segunda mitad del siglo XX en la dominadora del ajedrez mundial por la calidad y cantidad de sus jugadores, como consecuencia de ser declarado deporte nacional y de su táctica de captación y entrenamiento de los talentos infantiles.




[Fuentes: wikipedia, chessgames.com y otras]

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