jueves, 12 de enero de 2012

"Metánme en la misma celda y dénos un tablero" (Boris Spassky, 2004)

Noticia publicada el 23 de Agosto de 2004,

El excampeón mundial de ajedrez, Boris Spassky, que jugara el polémico match de revancha contra Robert James Fischer en 1992, le escribió una carta al entonces presidente estadounidense, George W. Bush, apelando a la compasión y caridad del gobierno estadounidense para desechar los cargos contra Bobby Fischer por desacato, al ignorar la orden de su país de no jugar en Yugoslavia. Fischer se enfrentará hasta 10 años de cárcel si se le deporta y se le encuentra culpable.


He aquí el texto del décimo campeón mundial, en aquellos entonces residente en Francia:

"Sr Presidente:

En 1972, Bobby Fischer se convirtió en un héroe nacional. Me derrotó sin lugar a dudas en el match que sostuvimos en Reykjavik. La hegemonía del ajedrez soviético colapsó entonces. Un hombre venció a todo un ejército. Él repitió, sin embargo, la triste historia de Paul Morphy. A la edad de 21 años, el legendario Paul había batido a todos los maestros europeos de la época y se convirtió en el campeón mundial no oficial, pero Morphy entonces dejó de jugar y su trágica vida finalizó a la edad de 47 años en Nueva Orleans, en 1884.

En 1992, veinte años después de Reykjavik, ocurrió un milagro, Bobby resucitó y jugamos un match en Yugoslavia. En ese tiempo había sanciones contra ese país, prohibiendo a los ciudadanos estadunidenses todo género de actividades en ese territorio. Bobby violó las instrucciones del Departamento de Estado y se hizo acreedor a una orden de arresto emitida el 15 de diciembre de 1992 por la Corte del Distrito de Estados Unidos. En mi caso, como ciudadano francés desde 1978, no me hice acreedor a sanción alguna por el gobierno francés.

Desde el 13 de julio del 2004, Bobby ha estado detenido en el aeropuerto de Narita, Japón, por violaciones en su status migratorio. Los eventos ya han sido descritos por la prensa mundial. Está claro que la ley es la ley, pero el caso de Fischer no es usual. Soy un viejo amigo de Bobby desde 1960, cuando jugamos en Mar del Plata, y compartimos los dos primeros puestos en la tabla del torneo. Bobby es una personalidad trágica, de eso me di cuenta por aquel entonces. Es un hombre honesto y de naturaleza buena. Es absolutamente antisocial y no se adapta a cualquier estándar de vida. Tiene un muy alto sentido de la justicia y no es capaz de comprometerse con la gente que lo rodea como lo hace con su propia conciencia. Es una persona que ha hecho casi todo contra él mismo.

No me gustaría defender o justificar a Bobby, él es lo que es, sólo le pido una cosa: compasión, piedad y caridad. Si por alguna razón esto es imposible, quisiera pedirle lo siguiente: Por favor, corrija el error del presidente François Miterrand en 1992. Bobby y yo cometimos el mismo crimen, póngame a mí también las sanciones. Arrésteme y métame en la misma celda que Bobby Fischer y, algo más, dénos un tablero de ajedrez."


Hasta aquí la carta del décimo campeón del mundo. Es evidente que el caso contra Bobby Fischer raya en la estupidez del gobierno estadounidense, que no tomó acción desde fines de 1992 y hasta ahora deciden aplicarle la ley ¿Es que no hay asuntos de mayor relevancia para Estados Unidos que detener a un hombre que, efectivamente, terminó con el poderío soviético en ajedrez y que, además, logró que el juego ciencia pasara a los grandes titulares? La realidad es que Fischer es un parteaguas del ajedrez mundial. Logró, incluso, lo impensable, que existiera dinero en abundancia para los mejores jugadores del planeta. Pero más grave aún, Fischer, a sus 61 años, parece que ha perdido parte del contacto con la realidad. Su odio contra los judíos (él teniendo raíces judías) es absolutamente irracional. Quizás el décimo primer campeón, el único estadunidense que oficialmente logró el máximo galardón del ajedrez en el mundo, sea ya una persona enferma mental. Todas estas consideraciones habría que tomarlas en cuenta. La comunidad ajedrecística internacional está esperando que haya un perdón del gobierno de Bush para uno de sus grandes héroes. En el mientras, Fischer sigue encarcelado.

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