miércoles, 29 de febrero de 2012

Mihail Chigorin


Mijail Ivanovich Chigorin nació el 12 de Noviembre de 1850, en Gatschina (Rusia), cerca de San Petersburgo. Falleció el 25 de Enero de 1908, en Lublin (Polonia), de diabetes.

Duros inicios

Muchos ajedrecistas de finales del XIX tuvieron vidas complicadas, Chigorin fue uno de ellos, al menos durante sus primeros pasos ya que se
quedó huérfano a los 10 años, por lo que tuvo que vivir su adolescencia en un orfanato. Fue un genio tardío, ya que no aprendió a jugar al ajedrez hasta los 16 años (enseñado por su profesor de la escuela). Tras completar su educación, estableció su residencia en San Petersburgo y comenzó a trabajar como oficinista para una institución estatal.

Su progreso en el ajedrez fue lento, aunque firme, con 20 años todavía recibía un peón de ventaja de sus rivales. En 1873 llegó el momento de tomar la decisión más importante para un ajedrecista: dedicarse al ajedrez profesionalmente. No eran tiempos fáciles para la práctica del ajedrez, no había muchos torneos ni lugares donde jugar, por fortuna Chigorin disponía de la cafetería Dominika, en su ciudad natal, donde se reunían multitud de jugadores. En 1875 abandonó su trabajo para dedicarse plenamente al ajedrez (decisión tomada gracias al asesoramiento de Szimon Winawer, que vio el gran potencial de su compañero). El trabajo dio sus frutos y sólo tres años después ya era considerado el mejor jugador de Rusia, sus resultados en matches individuales contra sus compatriotas le avalaban.

Ganó su primer torneo en 1879, en San Petersburgo. Su primera salida al extranjero se produjo dos años después, en el torneo de Berlín, donde logró clasificarse en tercer lugar. Los buenos resultados siguieron llegando y sus triunfos ante jugadores como Alapin, Schiffers y De Rivieré (en la modalidad de match) le dieron una gran fama. Este reconocimiento le proporcionó el pasaporte para poder disputar el trono mundial en el que se sentaba, impasible, Wilhelm Steinitz.

Asalto al Campeonato del Mundo

Steinitz no dudó en aceptar el desafío de Chigorin, no en vano le consideraba uno de sus rivales más fuertes y el austriaco siempre se caracterizó por su valentía a la hora de elegir a sus adversarios en el campeonato del mundo (algo que otros campeones del mundo se negaron a hacer). Además quería demostrar que sus ideas posicionales debían imponerse al juego de ataque y combinaciones del ruso, sin olvidar un cierto aire de revancha ya que Chigorin le había derrotado en 3 de las 4 partidas que habían disputado.

El encuentro por el campeonato del mundo tuvo lugar en La Habana, en 1889, y levantó una gran expectación entre la comunidad ajedrecística. Aunque no debe servir de excusa, hay que resaltar que el match comenzó apenas 48 horas después de la llegada de Chigorin, tras 32 días de viaje (26 de ellos por mar). El encuentro estuvo muy igualado en su inicio y sólo a partir de la decimotercera partida Steinitz consiguió imponerse. Durante las 20 partidas de que constó el desafío sólo una terminó en tablas, eran tiempos donde en el tablero se desencadenaban luchas sin cuartel y no se especulaba con tablas rápidas para ahorrar energía. Steinitz era más regular y su juego se adaptaba mejor a las condiciones de un match de varias partidas, por lo que al final se terminó imponiendo por 10'5-6'5 (10 victorias, 1 en tablas y 6 derrotas).

Muchos jugadores quedan muy afectados por derrotas tan importantes como la pérdida de un campeonato del mundo, sin embargo, Chigorin demostró una gran capacidad de recuperación y apenas dio muestras de flaqueza, ya que unos meses después consiguió vencer (empatado con Weiss) en el Torneo de New York, una competición fortísima donde sumó 27 victorias en 38 partidas. (Ver tabla).

También demostró no estar demasiado intimidado por Steinitz, ya que criticó las variantes del Gambito Evans y la apertura de los 2 caballos recomendadas por Steinitz en su libro "Modern Chess instructor". Esto enfureció a Steinitz, que criticó con dureza a su rival. La trifulca se resolvió con la disputa de un match por telégrafo, a 2 partidas en las que se jugarían esas dos variantes. El resultado se decantó con claridad del lado del ruso, que obtuvo el triunfo en ambas partidas. Chigorin era un virtuoso de estas dos variantes y eso era algo que tenía que haber aceptado el malhumorado Steinitz. De hecho las aperturas abiertas eran sus preferidas (como buen jugador romántico), siendo su otro fuerte el Gambito de Rey.

Tras éste último acontecimiento, el público pedía a gritos un nuevo match entre los dos grandes jugadores del momento, el cual se produjo otra vez en La Habana, en 1892. La capital cubana se convertía de esta forma en la capital mundial del ajedrez.

El match respondió a todas las expectativas creadas, mucha igualdad y lucha titánica en cada partida. En la 23ª partida el resultado era 11'5-10'5 a favor de Steinitz, en esa partida Chigorin jugó con brillantez y logró una ventaja decisiva. Pero inesperadamente apareció el Chigorin irregular y cometió un error incomprensible que dio la victoria al austriaco por mate en 2 jugadas. Esta partida supuso el final del match, ya que estaba programado a 24 partidas. En caso de empate el campeón retenía el título y sólo si se empataba a 9 victorias el match podía continuar hasta que alguno de los oponentes llegase a 12 triunfos. (Ver tabla).

Esto demuestra que no todo se puede lograr a base de talento, Chigorin era traicionado por sus nervios en los momentos importantes y esto mermaba su capacidad competitiva. El ruso es uno de los jugadores con más talento de la historia, pero se vio lastrado por no haber conseguido el título mundial, ya que la historia reserva un espacio único a aquellos que han logrado ocupar su trono y pueden de ese modo gobernar el reino del ajedrez. De hecho Richard Reti 'se olvidó' de Chigorin en su fabuloso libro 'Los grandes maestros del tablero', algo difícil de comprender. El error garrafal de la penúltima partida le marcaría para el resto de su vida, tanto, que tomó la decisión de no volver a pelear por ser campeón del mundo.

Chigorin, fuerza en el tablero

A pesar de que su confianza se había visto resentida, su juego siguió siendo fuerte y consiguió grandes resultados en muchos torneos. Podéis ver su trayectoria en el siguiente enlace. De hecho, tras la retirada de Steinitz, Chigorin seguía siendo considerado el 2º mejor jugador del mundo, pero en esta ocasión a la sombra de Emanuel Lasker. Los desafíos siguieron llegando, en este caso bajo la forma de nuevos matches, todos ellos victoriosos: contra Schiffers, Charousek e incluso llegando a derrotar a Lasker en un desempate por el Torneo de Budapest de 1896, con un resultado de 3'5-2'5. También empató en un espectacular match con Tarrasch, en 1893, con un resultado de 11-11 (9 victorias para cada jugador y sólo 4 partidas finalizadas en tablas).


Hay que hacer una reseña especial a su participación en el famoso Torneo de Hastings (1895), donde consiguió ser segundo a sólo medio punto del ganador Pillsbury y por delante de Lasker, Steinitz, Tarrasch, Schlechter, Janowski... Además ganó el premio al jugador de estilo más espectacular del torneo, recibiendo por ello un anillo de oro y piedras preciosas y un ejemplar de 4 tomos del libro de Salvioli "Teoría y práctica del ajedrez". Una muestra más de su fuerza en el tablero.

Estilo espectacular 

Chigorin fue un genio del ajedrez, original y creativo, pero su increíble irregularidad le impidió tener un lugar preferente en la historia. En sus partidas era capaz de crear una obra de arte o de cometer errores garrafales que le conducían a la derrota. También es necesario recordar las numerosas ideas innovadoras que aportó al ajedrez, su dominio del gambito Evans no ha podido ser igualado por nadie y ha alcanzado el rango de legendario. Chigorin fue de los pocos que osaron rechazar parte de las ideas de Steinitz, su opinión era clara: "Las mejores normas de juego están lejos de conocerse". Para Mikhail lo más importante era un rápido y correcto desarrollo de las piezas, lo que permitía lanzar ataques contra el enroque del rival con garantías de éxito. En realidad estas ideas se anticiparon a lo que sería la época del Hipermodernismo, a principios del Siglo XX, con Richard Reti a la cabeza.

Chigorin era partidario del juego abierto que tanto predominó en la época de Morphy, y ante la nueva ola de aperturas cerradas, promulgadas por Steinitz, el ruso reaccionó con rebeldía. A dichas aperturas contestaba con jugadas que no estaban en la teoría y que parecían absurdas, pero que degeneraban en partidas cuyas posiciones se abrían como por arte de magia. Estudios posteriores han demostrado que estas jugadas no eran tan absurdas como parecían, de hecho supusieron un gran avance en la teoría de aperturas y fueron utilizadas por muchos teóricos de la escuela soviética. Algunas de estas ideas se siguen utilizando en la actualidad.

Aportaciones e influencias

Como muchos de los jugadores de esa época, colaboró en varias revistas de ajedrez, como "El heraldo de ajedrez" y "La hoja de ajedrez". Estas colaboraciones eran muy habituales entre los maestros, la falta de torneos hacía que los ajedrecistas desarrollasen su creatividad por otras vías.

Su aportación al ajedrez fue determinante para que este deporte se hiciese popular en su tierra de origen, Rusia, ideas que sirvieron como base sobre la que se desarrolló la posterior escuela soviética. Por ejemplo, Chigorin organizó el primer torneo por correspondencia en Rusia, también el primer torneo sólo para jugadores rusos (con sus ganancias fundó un periódico dedicado exclusivamente al ajedrez). Gracias a todo esto gozaba de gran popularidad entre sus compatriotas, como por ejemplo el gran escritor Leon Tolstoi, que confesó ser un enamorado de su juego.

Chigorin influyó en el juego de muchos jugadores de distintas épocas. Por ejemplo, el campeón del mundo Alekhine comentó: "Chigorin parece hallarse fuera de la serie de los maestros del pasado; ha sido una gran figura y su enorme talento posiblemente le sitúe entre los genios, pues la profundidad de sus ideas es a veces inescrutable para el simple mortal. No se si alcanzaré el nivel del pensamiento de Chigorin".

Pero sobre todo es admirado por rebelarse contra las ideas posicionales que empezaban a predominar en su época, Chigorin demostró gran valentía al optar por la belleza como medio de obtener la victoria, un camino siempre más arriesgado y difícil de encontrar. Es una pena que tuviese sus famosos despistes que le llevaron a la perdición en demasiadas ocasiones.

El lado oscuro

Como muchos jugadores, Chigorin tenía su lado oscuro y éste eran sus problemas con el alcohol que le acompañaron durante toda su carrera. Al final de su vida estos problemas se fueron acentuando mermando mucho su juego. Aun así logró estar entre los 10 mejores del mundo durante 27 años!!, desde 1880 hasta 1907.

Siempre en la memoria

Chigorin ha conseguido permanecer en el tiempo, hoy en día es recordado con cariño y admiración, y no sólo por sus compatriotas. En 1958 se emitió un sello conmemorativo de este jugador en Rusia y en 2000 se emitió un nuevo sello conmemorando el 150 aniversario de su nacimiento (se reconoce su excelente trabajo siglo y medio después).

Las estadísticas de Chigorin son : victorias 409, tablas 136 y derrotas 244; con un promedio de 60'5 % (el promedio se saca de sumar victorias y tablas, y dividirlo por las partidas totales). Calculando su rating, con las partidas que nos han llegado hasta hoy, obtuvo un ELO máximo de 2695 y un ELO medio de 2600 a lo largo de toda su carrera. 

[Fuente: Javier Cordero, ajedrezdeataque.com]

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